domingo, 11 de noviembre de 2012

CALETA EL MORRO





Esta caleta nace en la isla Rocuant en los años 1935.  Por Decreto Supremo se establece que en los faldeos del  Cerro El Morro de propiedad o manejo de las Fuerzas Armadas quienes en su sima tenían contingente apostado, se construyeran viviendas en formas de pabellones para que fueran habitadas por los pescadores artesanales más precarios de la isla Rocuant. Sus playas eran el único balneario  popular donde era costumbre no solo bañarse sino también “sacar tacas”, molusco apreciado que se podía comer a orilla sólo con limón o cocidas untadas en ají rojo. O carbonada o caldillo o con arroz…en fin mil maneras de cocinarla según la imaginación popular de la dueña de casa. Los habitantes de la Caleta El Morro comercializaban este producto en pequeños negocios, casi en la clandestinidad. La Armada controlaba el recinto. También se vendía pan, tomates y frutas para los veraneantes de día o los que acampaban en la playa, los más osados levantaban ramadas y ofrecían al turista pescado frito, papas cocidas, pebre y “bien regado con tinto o del otro”. Con el tiempo y como la población fue creciendo con los hijos y los hijos de los hijos que se casaban  y también se dedicaban a la pesca artesanal se formó el Sindicato de Pescadores y después el Club Deportivo. Era todo un paraíso, nuestra Caleta El Morro, con el estadio deportivo donde el Club Naval cosechaba triunfos y atraía público, el mejor y preferido balneario popular del puerto. Este placebo de la naturaleza solo fue interrumpido en los años 52 cuando Estados Unidos lanzó una bomba atómica en el Pacífico y la mar entró a nuestras casas, en el año 60 con el terremoto de Valdivia pasó lo mismo y entre esos años en forma lenta y disfrazada de prosperidad entraron las pesqueras, primero en forma rudimentaria, con promesas económicas para nuestros padres, pero al crecer la flota pesquera de las empresas creció el desastre económico al aguas. Se volvieron rojas, el aire irrespirable, murieron las tacas, murió la playa, se fueron los bañistas y quedamos nosotros con nuestra carga nauseabunda y pestilente de los residuos de las pesqueras.
En el año 71 se formó la Junta de Vecinos para defenderse y trabajar por el bienestar de los vecinos junto al municipio. Las pesqueras se fueron y comenzó a recuperarse lentamente el borde costero hasta que llegó el 27/ F con sus olas gigantes y su gran terremoto, arrasó con todo, casas, botes, barcos. Nada se salvó. La laguna Recamo, hogar de innumerables aves y peces, hasta cisnes de cuello negro que llegaron del sur. De caleta turística artesanal nos convertimos en la Aldea El Morro, en el patio del Estadio El Morro. Con la reconstrucción de la comuna y el nuevo plan regulador  de Talcahuano tenemos la esperanza de volver a ser artesanal y turística ofreciendo al visitante la hermosura de nuestra playa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario